martes, 12 de abril de 2016

Esponjas.
Para lavar materiales a fondo, porque producen abrasión sobre la suciedad.
Sintético: Son de dos tipos, unos muy suaves que se elaboran con nylon en un tejido abierto y no raya los materiales. Otro elaborado formando como un tejido abierto y no raya los materiales. Otro elaborado formando como un tejido muy compacto, teniendo un gran poder abrasivo, por lo que deben emplearse únicamente en aquellos objetos que presenten un alto grado de suciedad y sean materiales resistentes. 
Esparto. Conjunto de fibras enmarañadas, ejercen una fuerte acción abrasiva, sin rayar las superficies. 
Metálicos: Fabricados de lana de acero o níquel. Existen distintos grosores según su finalidad. Se emplean en la limpieza periódica de pavimentos de madera encerada y también para aplicar los productos vitrificados a pavimentos.
 Las esponjas tanto naturales como sintéticas se lavan cada vez que se usan, se escurren bien, deben guardarse secos. Se recomienda diferenciar las esponjas que se utilizan en la limpieza de cada zona. Las metálicas se deben guardar separadas del resto en un recipiente de plástico.

Mopas. 
Sirven para la limpieza de suelos, tanto secos como húmedos. Fabricados en fibras de algodón. Se utilizan en lugares de grandes dimensiones y escasos muebles.







Plumeros. 
Se utilizan para eliminar el polvo de los sitios a los que no se llega normalmente con el trapo, o con aquellos materiales que se deterioraron con facilidad por el roce. 
• De plumas: son muy delicados, se usan en limpieza de interiores. 
• De nylon: Se utilizan poco. Son más enérgicos y pueden rayar los materiales, por lo que se destinan generalmente a la limpieza de persianas de madera, rincones de piedra, etc.
 • Hoy existen los de rafia que dan muy buen resultado en interiores.

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