• Trapeadores: de algodón mezclas del mismo con fibras sintéticas; para suelos deben de ser de un tejido
tupido y fuerte color grisáceo. Para vidrios, puertas, paredes, se usan franelas más suaves de tejidos más
abiertos blancos o de colores suaves.
• Para dar brillo: un pulido de pavimentos y demás superficies enceradas, se utilizan franelas de lana,
gruesas y resistentes pero suaves. Pueden emplearse telas de mantas, frazadas en desuso.
• Para polvo: lo más indicado es emplear franelas de algodón. El bombasí es una muy buena alternativa.
• Trapos varios: además de los ya mencionados, se emplean otros trapos para dar cera, aplicar líquidos en
la limpieza de los metales, quitar manchas, etc. Para secar la grifería y sanitarios conviene tener paños de
felpa ya que son muy absorbente y los dejan brillantes. (toallas de baja).
Todos los trapos mencionados deben ser lavados con frecuencia, no se deben utilizar útiles sucios.
Cepillos:
• De techo: mayormente fabricados de nylon y con mango extensible. Se utilizan en zonas altas, techos que
llegan hasta los rincones y los ángulos. Son suaves y no arañan el acabado de la superficie.
• De tapicerías: Se emplean de cerda natural, con o sin mango.
• De raíces: son muy fuertes, por eso se utilizan para la limpieza de suelos de piedra, chimeneas, patios,
etc.
• Radiadores: son de fibras sintéticas, de forma cilíndrica y con mango delgado y largo. Empleados para
limpiar botellas, biberones, etc.
Conviene guardarlos colgados para que las púas no se deformen. Los cepillos de cerdas naturales se estropean
con la humedad, es preferible no mojarlos, cuando sea necesario lavarlos y secarlos de inmediato.
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